Pascua de Resurrección, ese tercer día en el que Jesús resucita de entre los muertos y se convierte en el hito que es hoy. La Resurrección es vista desde mi punto de vista como el ejemplo perfecto para renacer, cambiar lo malo de nuestro seres y convertirnos en mejores seres humanos. Yo viví la Pascua Juvenil este año y, básicamente, ese fue el mensaje, al igual que lo es universalmente.
Estoy mal en no acatar esto. Lo entiendo, pero se hace difícil digerirlo. Yo tengo miedo, tengo carencia de amor en el alma, tengo el recuerdo en su cara. Tengo miedo de vivir, tengo la vida vivida en un tercio, tengo una pena viviendo en mi cuerpo. Tengo el agua, pero sigo sedienta. Aún no descifro por qué desconfío tanto de todo, a tal punto en que muchas veces me niego a abrirme conmigo misma.
Debo dejar atrás los temores para, al fin, ser libre...
No hay comentarios:
Publicar un comentario