domingo, 24 de julio de 2011

La Vida, Vol. III: Cuando Murphy ataca

Domingo por la tarde, llueve en Santo Domingo. Mientras yo estoy arropada de pies, acostada en mi cama y con la laptop en mi estomago escribiendo estas líneas. Mi madre está en un retiro y confieso que la he extrañado inmensamente. No tuve la mejor semana: No me fue bien en mis finales de Práctica Forense I y Derecho Comercial II. Estaba saturada de tantas cosas y estaba exhausta por la falta de sueño, la carga de trabajo y sufrir por el amor "que más que amor, es un sufrir". Si, yo "dizque" solté esa vaina en banda, pero ver sus comentarios en Twitter donde, tanto hipotéticamente como literalmente, me manda al diablo y se burla de mi persona es  algo bien doloroso. También, para rematar, me despidieron del trabajo de mis sueños...


Yo no sé en quién puedo confiar en estos momentos; todos están absortos. Los que creí mis amigos hablan con ese amor sabrá Dios qué cosas, no sé si se burlan y comentan las cosas que les he dicho sobre él, no sé si están de mi lado o si están del lado de él. Yo no sé qué fue lo que tuvo que ver con mi despido. Yo solo sé que me estoy manteniendo fiel a mis principios y haciendo lo que yo considero correcto, aunque en la sociedad en la que vivo todo se basa en el "tigueraje", engañar al otro de manera vil para su propio beneficio y sin que les importe hacer quedar al otro mal. Por gracia o por desgracia yo no soy así, he sabido ser demasiado honesta y me ha pesado ser así. Ha sido, en todo lo que respecta, un arma de doble  filo. Pero yo soy así y así soy, no voy a cambiar mi forma de ser por nada ni nadie. 


En lo que respecta al amor me estoy debatiendo entre llamarlo por última vez y hacerle saber cómo me siento, aparecerme en su casa y darle la rellená' de su vida para que tenga motivos concretos para odiarme (esa no es del todo una posibilidad porque está muy "ghetto-ish") o simplemente dejar que las cosas caigan por su propio peso, que el Karma lo baje de su nube de una trompá' y que eventualmente tenga que besarme los pies. 


"Pare de sufrir" diría mi amiga La Kopel, pero es más fácil decirlo que hacerlo. Yo estoy cansada de esta incertidumbre a la que él me ha sometido. Ha afectado todos los aspectos de mi vida. Murphy y su maldita ley me tienen a jugo,  ¡De por Dios, suéltame en banda! Ya haz jodido mi vida suficiente como para que me quiera encerrar en mi habitación por los próximos siglos...


Aunque, para ser honesta, no todo es oscuridad bajo el maleficio de Murphy. He abierto agujeros a la caja donde me ha recluído y han entrado varios destellos de luz. Y hablo del amor anterior al amor que más que amor es un sufrir, que me ha brindado un apoyo inmenso y quien le agradezco mucho. Yo no sé si con el vaya a llegar a algo más que una amistad, pero sin duda es un alivio contar con el en estos momentos...

Esperemos, pues, que las cosas se solucionen y salga de nuevo el Sol por acá...

¡Hasta luego! 

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