Y sí, en mi hay un nuevo sentimiento. Quiero compartir esta hermosa bendición de Dios que he recibido en este fin de semana. No, no hice un retiro espiritual ni mucho menos a un curso de auto ayuda, ni me fuí a la India con un yogui a meditar. Estaba en nada más y nada menos que en un seminario de Servicios Públicos Regulados en República Dominicana en un resort ubicado en Bayahíbe. Yo, amante ferviente del Derecho Administrativo, no dudé en asistir. Pero resulta que aprendí más de mi misma que del Régimen de Minería en mi bello país.
Estaba mortificada por un montón de cosas: Que la universidad, que los parciales, que el arreglo del aire de Bruiser (mi carro), que el trabajo, que los jefes, que mis padres, que aquella "amiga" que me saltó con un de atrás para alante y me insultó vilmente después de haberle brindado una hermosa amistad, que aquel amor del que les he hablado en posts anteriores, ese que "más que amor, es un sufrir", ese amor que me tenía en una zozobra "inso'tenible" (Sin la "S"), en palabras de mi profesor de Derecho Ambiental (sí, a esa altura del juego yo aún seguía pensando en aquel amor, después de TODO lo que me ha hecho pasar, vergüenza de vergüenzas).
Resulta que descubrí que ese amor no va pa' ningún lao', que ese amor no es lo que aparentaba ser y que es todo un monstruo en lugar de un príncipe azul. Ese amor, simplemente, no me corresponde. Y un amor no correspondido es como esparcir semillas en tierra mala: NO DA FRUTOS. No se pueden arrojar perlas a los cerdos... Tenía un desgaste emocional y psicológico de magnitudes galácticas debido a la inversión que estaba haciendo en la añoranza de que algún día ese amor tocara nuevamente mi puerta, de que todo fuera perfecto, como de cuentos de hadas. Pero no, ese amor es la tierra mala donde he esparcido las semillas de mi compasión, paciencia, entrega, sacrificio, bondad y un sinfín de acciones más que no han dado frutos, ni siquiera una matica crece en esa tierra.
Ese amor no valora lo que soy.
En lugar de hacer lo que hacía en ocasiones anteriores como lamentarme o culparme por no llenar las expectativas, decidí parar de sufrir:- Léase: Yo voy a esparcir mis semillas en tierra nueva y buena, para que de muy buenos frutos. No se debe luchar ni sufrir tanto por alguien que, a la franca, está muy feliz viviendo su vida y que prefiere denominarte "loca" antes que ponerse en tus pantalones y actuar de una manera más cálida y comprensiva. Ese amor quiere andar jugando por ahí y entiendo que otros amores en el pasado lo hicieron sufrir, pero yo no estoy para pagar por los platos rotos de nadie. He devuelto los corales que tomé de su playa y me metí entre ceja y ceja que ya él y yo no somos arrecife y coral como creí que habíamos sido, porque a la larga no fuimos nada, no pasó nada, todo fue una fábula que él creó en mi cabeza, todo lo que él me dijo fue espuma de mar. Es lamentable que este amor no haya prosperado, porque me entregué verdaderamente en cuerpo y alma, fui fiel y devota a este amor y no fue hasta Bayahíbe que me di cuenta de toda la energía y tiempo que había perdido hasta entonces. Vaya, ese si fue un encontronazo con la realidad. Lloré desconsoladamente al saber la verdad, como no había llorado en todo este tiempo de duelo, pero ya tengo la fuerza de saltar a otra rama y empezar de nuevo...
Yo soy la única patrocinadora autorizada para proveerme mi felicidad; No ese amor, no la chica que me sacó los pies, no mis jefes, no mis amigos, no mi familia. Yo y solo yo. Entendí que no vale la pena complicarse con las complicaciones y traumas del otro.
La confianza en mi que había desaparecido ha vuelto con fuerza y no se irá en mucho tiempo. A pesar de las peripecias del viaje, como las cucarachas, el aire acondicionado y el alquiler exorbitante de la silla de ruedas, este es un viaje que nunca olvidaré, la pasé maravillosamente con mis amigos cercanos y me descubrí a mi misma.
Hasta la próxima, lectores :)
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